Miracle Man
Devil's Daughter
Crazy Babies
Breaking All The Rules
Bloodbath In Paradise
Fire In The Sky
Tattooed Dancer
Demon Alcohol
Producido por Roy Thomas Baker y Keith Olsen
El quinto disco de Ozzy en solitario supone de alguna manera el inicio de una nueva etapa en su carrera.
Publicado un par de años después de "The ultimate sin", un gran éxito de ventas a pesar de que entre sus seguidores no suele estar entre sus álbumes mejor considerados. Por en medio publicó un disco en directo llamado "Tribute" en el que rindió homenaje al genial Randy Rhoads, su guitarrista en los primeros dos discos tras abandonar Black Sabbath.
La clave fundamental de este nuevo Ozzy reside en la decisión de deshacerse de Jake E. Lee e incorporar a Zakk Wylde, fantástico y por entonces jovencísimo guitarrista fundador y alma mater de Black Label Society y que se convirtió en un fijo en la banda de Ozzy hasta la fecha. El resto de la banda la formaban Randy Castillo a la batería y John Sinclair a los teclados, más la vuelta de Bob Daisley al bajo, retorno breve porque al final de la grabación del disco lo volvió a echar y llamó para sustituirlo en la gira posterior e incluso en la grabación de videoclips a Gezzer Butler, su antiguo compañero de fechorías en Black Sabbath.
El sonido del álbum sin duda queda renovado con esta formación y la incorporación de Wylde, suena mucho menos ochentero, más actual, nada que ver con el mencionado disco anterior.
Incluye los singles "Miracle man" (en el que aprovecha para cobrarse debida venganza de un telepredicador que no perdía oportunidad de manifestarse contra Ozzy y su arte), "Crazy babies" y "Breaking all the rules" que tuvieron sus correspondientes videoclips que rotaban en la Mtv sin descanso. Yo me quedo con "Bloodbath in paradise" y "Fire in the sky", aquí Wylde demuestra claramente la sangre nueva que puede aportar al sonido de Ozzy.
Buen disco, uno de los imprescindibles de su discografía, el favorito para muchos aunque lo cierto es que no es uno de los míos.