niegotodo - Mi musica

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Quién más, quién menos
No tan deprisa
Postdata
Lágrimas de mármol
Leningrado
Canción de primavera
Sin pena ni gloria
Las noches de domingo acaban mal
¿Qué estoy haciendo aquí?
Churumbelas
Por delicadeza

Producido por Leiva
El "he perdido la cuenta" disco de Joaquín Sabina es el resultado de la colaboración con Leyva, que hace un gran trabajo en la producción, y con el escritor Benjamin Prado, que colabora en las letras. Y comienzo por decir esto porque intuyo que estos dos personajes tienen mucho que ver con este intento de dar a la trayectoria de Sabina un nuevo impulso y un rumbo diferente. Algo que creo de agradecer tratándose de un artista que podría vivir perfectamente de las rentas.
De forma que Leyva se lo lleva a Nashville (en sentido metafórico ya que el disco se gestó en Cádiz) y utilizando los cánones del rock nortamericano factura un disco sorprendente, por lo que lo aleja de su sonido en los últimos trabajos y que coloca a Sabina en un registro, si no totalmente inédito teniendo en cuenta que en gran parte de su carrera le ha gustado tocar todos los palos (me refiero musicalmente), sí mucho más cercano a sus inicios.
Y aunque él niega que nunca haya sido el Bob Dylan español y tampoco es cuestión de ser a la vejez el Willie Nelson patrio, este cambio de dirección que no deja de ser un retorno, me hace personalmente volver a conectar con su música ya que siempre había echado de menos al Sabina de los primeros discos. Esta espera de su vuelta al rock ha durado ¿25 años?. Demasiado.
Así el disco empieza con varios canciones que son de lo más interesante que ha hecho en muchos años como "Quien más quien menos" o "Lo niego todo" (un auténtico temazo) y según van sonando los temas queda claro que la idea de sonar a JJ Cale no se va a quedar solo el homenaje de "No tan deprisa" y efectivamente se confirma más adelante con "Canción de primavera", "Lagrimas de marmol", "Las noches de domingo" y otro temazo como "Sin pena ni gloria".
Y aunque no termino de verlo en el porche y la mecedora la idea funciona y el disco suena fresco y actual, a pesar de que su voz está realmente en la últimas y necesita ayuda en los coros casi continuamente.
En la parte final se permite esa mezcla de estilos que tanto gusta a Sabina con el reggae de "¿Qué estoy haciendo aquí?", y la rumba de "Churumbelas". Ya antes habíamos escuchado los aires rancheros en "La postdata" pero para mí quedan como una anécdota. Yo personalmente me las habría ahorrado y me habría lanzado directamente a la armónica y la guitarra de "Por delicadeza", otra gran canción, sin duda una de las mejores del disco.
Las letras, sin embargo, y a pesar de la aportación de Benjamín Prado no incluyen sorpresas. Y no digo que no estén bien pero la mayoría parece que ya las has escuchado antes o recuerdan a las de otra canción (también hay algún guiño a sus propias composiciones más antiguas). Las típicas rimas y metáforas y chistecillos de Sabina y las referencias al mes de abril, Lavapiés, Veronicas, Camarón o los dry Martinez. Así hasta el infinito.
Tampoco la temática de las canciones es nueva; amor, desamor, sexo, juerga y en resumen su propia vida y milagros y su misma persona. Quizás tienen un tono más nostálgico que otras veces.
Al final el intento de reinventarse y empezar de cero musicalmente se queda solo a medias porque sigue siendo un disco reconocible de Sabina aunque sea sobre todo por las letras y no tanto por la música. Pero no se trata de olvidar lo fundamental y es que permite disfrutar de un puñado de buenas canciones, no se si mejores que las de sus últimos discos pero seguro que tratadas de una forma diferente, lo que al menos para mí las hace más atractivas.
Un disco que me deja triste tras su escucha por lo que tiene de mirada al pasado y (esperemos que no) de despedida.
Aun así, un buen disco. El mejor para mi gusto en muchos años.
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